Cuando no existe un diagnóstico antes del nacimiento, generalmente es el pediatra el que solicita la colaboración de un cardiólogo infantil ante la sospecha de una cardiopatía. Para llegar al diagnóstico, son necesarias una serie de pruebas en principio no invasivas como la historia clínica, explora ción física, electrocardiograma y ecocardiograma con las que en la mayoría de los casos se logra un diagnóstico definitivo. De no ser así, es necesario recurrir a pruebas invasivas como es el cateterismo.